El domingo 12 de abril, el Templo de la Preciosa Sangre acogió nuevamente la Fiesta de la Divina Misericordia, organizada por la Basílica El Salvador, Santuario dedicado a esta devoción, actualmente a la espera de su restauración. Una masiva participación de fieles llenó completamente nuestro templo, transformándolo en un espacio de encuentro con el amor misericordioso de Jesucristo.
La jornada comenzó con una hora de adoración al Santísimo Sacramento y el rezo de la Coronilla a la Divina Misericordia, instantes de profundo recogimiento que prepararon los corazones para la celebración. La Eucaristía fue presidida por Monseñor Álvaro Chordi, obispo auxiliar de Santiago.
Como Congregación, nos alegra reconocer nuevamente que nuestro templo —consagrado al misterio de la Preciosa Sangre— continúa siendo un espacio donde germina la fe, donde se renueva el espíritu y donde la comunidad experimenta ese encuentro transformador con Cristo. Estamos felices de haber facilitado este lugar sagrado para que tantos hermanos vivieran esa experiencia de gracia.
Al término de la celebración, los fieles realizaron una procesión hacia la Basílica El Salvador, llevando consigo sus oraciones por la restauración del templo y por la sanación espiritual de todas las almas. En ese gesto, reconocemos el caminar común de la Iglesia, unida en la esperanza y la confianza en la infinita misericordia de Dios.
Que esta fiesta nos recuerde que nosotros también somos apóstoles de la Divina Misericordia en nuestras comunidades, familias y obras educativas y pastorales. Desde nuestra Espiritualidad de la Preciosa Sangre, llevamos inscrito en nuestro carisma ese llamado permanente a vivir y anunciar la compasión de Cristo.
Fotos: Iglesia de Santiago y Comunicaciones de la Basílica de El Salvador.


















